Un airdrop consiste en la distribución gratuita de tokens a usuarios que cumplen ciertos requisitos, como poseer una wallet o haber interactuado con una plataforma. Más allá del atractivo de “dinero gratis”, los reguladores de EE. UU., UE y Latinoamérica lo observan como una posible oferta de valores, obligando a los proyectos a registrar sus tokens o a aplicar medidas KYC/AML. Por ello, antes de aceptar, verifica si el proyecto publica una política de cumplimiento y si su token está exento de regulación. Los airdrops legítimos suelen requerir acciones simples: conectar una wallet, suscribirse a un canal oficial o mantener un token de referencia. Las estafas, en cambio, piden claves privadas o pagos por adelantado. Cumplir con la normativa no solo protege al usuario, sino que fortalece la credibilidad del proyecto y fomenta un ecosistema más seguro. Mantente informado y actúa con prudencia para aprovechar oportunidades reales sin riesgos legales.