Bitcoin avanza de la calle al capital en Latinoamérica. En la región, la criptomoneda dejó de ser únicamente un refugio frente a la inflación y se está incorporando a los mercados de capitales. En países con controles cambiarios, como Venezuela y Argentina, el bitcoin y las stablecoins se convirtieron en medios para ahorrar, cobrar trabajos remotos y enviar remesas. En Venezuela, el dólar Binance, una tasa de mercado P2P, se ha convertido en referencia diaria para comerciantes y particulares. En Colombia, el dólar Binance cotiza frente al peso y sirve de termómetro para los operadores del circuito. Argentina ha visto una cultura de bitcoin que llega al espacio público, con el monumento a Satoshi en Buenos Aires.

El salto institucional se evidencia en Brasil, pionero en la región al permitir fondos cotizados vinculados a bitcoin en su bolsa. Esto abrió la puerta a inversores que prefieren exponerse al activo desde una cuenta de corretaje tradicional. Los reguladores también avanzan, con registros obligatorios para proveedores de servicios cripto en varios países. La adopción se mantiene, pero ahora los participantes y las herramientas cambian, reflejando una transición de la base al capital.