La idea de Bitcoin como bienes raíces digitales vuelve al debate tras la publicación de un extracto del libro Digital Real Estate de Leon Wankum. Su tesis compara a la principal criptomoneda con una propiedad inmobiliaria en el terreno digital, capaz de almacenar y transferir valor gracias a su escasez absoluta, portabilidad global y red económica en crecimiento.
Durante décadas, los bienes raíces han sido el activo preferido para preservar patrimonio por su carácter limitado y resistencia a la inflación. Wankum sostiene que Bitcoin comparte estas cualidades pero elimina las limitaciones físicas y geográficas del ladrillo. El argumento se basa en tres pilares: primero, la escasez absoluta de 21 millones grabada en código, imposible de alterar, segundo, la portabilidad total, ya que no está anclada a un lugar ni requiere trámites complejos para transferir, y tercero, la liquidez superior frente a los mercados inmobiliarios tradicionales.
