El mercado de criptomonedas mostró una calma inusual frente al recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente. Bitcoin y ether apenas se movieron después de que Estados Unidos lanzara su tercer ataque contra Irán, lo que llevó a Teherán a cerrar nuevamente el estrecho de Ormuz. La reacción contenida contrasta con la sensibilidad que suelen mostrar los activos de riesgo ante tensiones geopolíticas. En lugar de una venta masiva, los principales criptoactivos operaron prácticamente planos, lo que indica que el mercado no descontaba un salto brusco hacia el pánico. El estrecho de Ormuz es la variable más inquietante para los mercados globales, ya que por ese corredor marítimo circula una parte significativa del petróleo mundial. Cualquier interrupción tiende a presionar los precios de la energía al alza. Datos de seguimiento de embarcaciones permiten monitorear en tiempo real el tránsito por la zona. El Comando Central de Estados Unidos confirmó la ofensiva, mientras que Irán habría declarado el estrecho cerrado hasta nuevo aviso, según Bloomberg. Se trata del tercer golpe estadounidense en pocos días, lo que confirma una escalada sostenida.