El 5.º aniversario del experimento de Bitcoin en El Salvador revela una historia de expectativas infladas y resultados modestos. En septiembre de 2021 el país se convirtió en la primera nación en adoptar la criptomoneda como moneda de curso legal, con la promesa de reducir el costo de las remesas (que representan una quinta parte del PIB) y de bancarizar a la población no bancarizada, estimada en casi el 60 % según el Banco Mundial. Sin embargo, estudios del National Bureau of Economic Research indican que la adopción real de la aplicación estatal Chivo Wallet fue escasa, la mayoría de los usuarios la descargó solo para cobrar el bono de bienvenida y luego la abandonó. Además, pocos comercios aceptan pagos en Bitcoin, limitando su uso cotidiano. A pesar de los resultados limitados, la iniciativa posicionó a El Salvador en el mapa global de cripto y consolidó a su presidente, Nayib Bukele, como figura influyente dentro de la comunidad. El legado del proyecto ahora se percibe más como una estrategia de visibilidad internacional que como una herramienta de inclusión financiera interna.