El 7 de septiembre de 2021 El Salvador se convirtió en el primer país en adoptar el Bitcoin como moneda de curso legal, marcando un hito que celebró su quinto aniversario este año. La medida prometía dos objetivos claros: disminuir el costo de las remesas, que representan casi una quinta parte del PIB, y brindar acceso financiero a los millones de salvadoreños sin cuenta bancaria. Sin embargo, la realidad ha sido distinta. Estudios del National Bureau of Economic Research y del Banco Mundial revelan que la adopción de la billetera estatal Chivo Wallet fue limitada, muchos usuarios la descargaron solo para cobrar el bono de bienvenida y luego la abandonaron. Además, pocos comercios aceptan pagos en Bitcoin, y el sector informal sigue dominante. El proyecto se transformó en una herramienta de posicionamiento internacional para el presidente Nayib Bukele, quien incorporó figuras como Stacy Herbert a la oficina nacional dedicada al activo. El experimento, aunque ha puesto al país en el mapa cripto, muestra que la inclusión financiera y la reducción de remesas siguen pendientes.