MiCA enfrenta su primera gran prueba. El 1 de julio termina el período transitorio que permitió a numerosas empresas seguir operando mientras tramitaban las autorizaciones exigidas por la nueva regulación europea. A partir de entonces, solo podrán prestar servicios regularmente aquellas compañías que hayan obtenido una licencia conforme al reglamento europeo de mercados de criptoactivos (MiCA). La normativa busca aumentar la protección de los consumidores y aportar mayor seguridad jurídica al sector. Sin embargo, su entrada plena en vigor también amenaza con provocar una importante reducción del número de empresas que operan en el mercado europeo. Según datos recopilados por distintos actores del sector, apenas unas pocas centenas de compañías han logrado obtener licencias dentro de la Unión Europea, frente a los miles de operadores que existían bajo los sistemas nacionales previos. Esto significa que una gran parte de las empresas registradas durante los últimos años podría verse obligada a abandonar el mercado, transferir clientes a entidades autorizadas o cesar completamente sus actividades dentro de Europa.