Los memorandos internos de Microsoft y OpenAI han encendido el debate ético sobre la inteligencia artificial. Empleados de la filial de Microsoft describieron la recolección masiva de datos –conocida como scraping– como "el mayor robo de trabajo en la historia de la humanidad". La práctica consiste en rastrear y copiar contenido de la web sin permiso ni compensación, alimentando los grandes modelos de lenguaje con libros, artículos, foros y código de millones de autores. Además, los internos advierten de un "doom loop": a medida que internet se llena de contenido generado por IA, los nuevos modelos entrenan con material artificial, provocando una degradación progresiva de la originalidad y un aumento de errores repetidos. La polémica combina preocupación reputacional y riesgos técnicos, pues la calidad de los modelos podría erosionarse con el tiempo. Estas revelaciones obligan a la industria a reconsiderar sus fuentes de datos y a buscar marcos regulatorios que garanticen un uso responsable y compensado del contenido digital.