Los NFT, o tokens no fungibles, son certificados digitales de propiedad registrados en una cadena de bloques. A diferencia de los activos fungibles, como el bitcoin o un billete de veinte dólares, cada NFT es único e irrepetible, lo que permite identificar y verificar la titularidad de un bien digital. Su popularidad explotó con obras de arte y coleccionables, pero la verdadera utilidad radica en la capacidad de demostrar derechos sobre cualquier archivo o activo digital, desde licencias de música hasta títulos de propiedad. Esta tecnología se está adoptando en sectores como la moda, los videojuegos y la gestión de identidades, ofreciendo trazabilidad y seguridad sin precedentes. Sin embargo, los riesgos persisten: volatilidad del mercado, problemas de interoperabilidad y la necesidad de infraestructuras robustas. En definitiva, los NFT no son una moda pasajera, sino una herramienta que redefine la propiedad digital y abre nuevas oportunidades para creadores y empresas.