OpenAI ha anunciado que cerró una campaña coordinada de extracción de su razonamiento interno, vinculada a personas asociadas con Moonshot AI, la startup china detrás del chatbot Kimi. La operación comenzó el 1 de julio y, entre el 24 y 25, registró 16.000 solicitudes de extracción de más de 4.000 usuarios, dentro de un grupo mayor de 15.000. La empresa afirmó haber detenido la actividad el 28 de julio, sin que se comprometiera la encriptación ni se accediera directamente a bases de datos ni a conversaciones de usuarios. Los atacantes manipulaban interacciones para reproducir la lógica protegida en forma visible. La técnica, conocida como distilación adversarial, permite entrenar modelos más pequeños usando salidas de un modelo superior sin autorización. OpenAI cerró la vía que permitía reusar razonamientos ya extraídos. La medida refuerza la protección de la propiedad intelectual y el compliance en la industria de IA, destacando la necesidad de regulaciones claras sobre el uso no autorizado de datos internos.