Pagar con criptomonedas parece sencillo desde fuera, similar a una app bancaria tradicional. Sin embargo, el proceso interno difiere significativamente. El comercio muestra un código QR, el usuario escanea, revisa la dirección y pulsa enviar. Posteriormente, sigue una espera variable hasta recibir la confirmación final. Aunque rápida, implica decisiones críticas no obvias para el usuario promedio. A diferencia del sistema bancario, la responsabilidad recae en verificar cada detalle antes de autorizar. Este artículo explora los pasos técnicos y humanos detrás de esa interacción digital, revelando lo que ocurre realmente entre el escaneo y la confirmación, y sus implicaciones en seguridad.