SpaceXAI, la división de inteligencia artificial de SpaceX, está evaluando la compra de archivos de clientes de startups que ya han quebrado. Según fuentes cercanas, la iniciativa es informal y aún no tiene garantías de concretarse, pero la lógica es clara: obtener datos reales de negocio a bajo costo para entrenar a Grok, el modelo de IA de la compañía. La alternativa, licenciar datos de empresas operativas, resulta mucho más cara y restrictiva.

Google ya abrió precedentes al adquirir, por 10 millones de dólares, los correos y mensajes internos de Spirit Airlines en una subasta de bancarrota, acumulando 100 millones de emails y 500 millones de chats de Teams. Un sindicato de azafatas impugnó la compra, argumentando que la anonimización no impide la reidentificación de los empleados.

En procesos de Chapter 11, los datos se tratan como cualquier otro activo y se venden sin consultar a los usuarios, lo que plantea graves interrogantes de privacidad, cumplimiento de GDPR y CCPA, y la necesidad de una regulación más estricta sobre la venta de datos post‑quiebra.