El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció que confiscará aproximadamente 1.000 millones de dólares en criptoactivos pertenecientes a redes estatales y financieras iraníes. La medida, presentada por el secretario Scott Bessent en una cumbre de política exterior en Washington, busca cortar las vías alternativas de financiación que el régimen islámico emplea para evadir las sanciones internacionales.
Bessent explicó que la acción forma parte de una política de aislamiento financiero integral, dirigida a desarticular los canales de liquidez que Teherán utiliza para el comercio transfronterizo. Desde abril, el Tesoro intensifica el rastreo institucional sobre carteras vinculadas a Irán, apoyado por un memorando de seguridad nacional firmado en febrero de 2025.
Aunque el gobierno no reveló la composición exacta de los fondos, la ofensiva subraya la creciente trazabilidad on‑chain y la colaboración con entidades centralizadas. La confiscación podría reducir significativamente el margen de maniobra de las instituciones iraníes en los mercados globales, reforzando la presión sobre el régimen y enviando un mensaje claro sobre la efectividad de las sanciones digitales.
Esta operación demuestra que, a pesar de la naturaleza descentralizada de las criptomonedas, las autoridades financieras están perfeccionando herramientas para monitorear y controlar flujos ilícitos, consolidando la relevancia de los datos on‑chain en la geopolítica actual.
