El colapso de FTX dejó a su negocio de minería en manos de SWI Group, que ha recaudado 800 millones de euros para expandir su capacidad de datos y computación AI. SWI controla ahora la mayor parte de Genesis Digital Assets, la compañía minera que pertenecía a FTX. En junio, la firma adquirió una participación significativa de 500 millones de dólares, y en agosto alcanzó el 70 % de la empresa, renombrándola SWI Digital. La compra llega justo cuando los acreedores de la quiebra intentan recuperar fondos, pues Sam Bankman‑Fried había instruido a Alameda Research a invertir más de 1 billon de dólares en una participación del 20 % de Genesis entre 2021 y 2022. A pesar de las acusaciones criminales contra los ejecutivos de FTX, el CEO de SWI, Max‑Hervé George, asegura que todos los litigios relacionados con la participación de FTX en Genesis han sido resueltos. La operación plantea interrogantes sobre la regulación de activos digitales y la responsabilidad de los gestores de criptomonedas, mientras los gobiernos buscan reforzar las normativas de compliance para proteger a los inversores y evitar futuros escándalos.