La reciente reducción de la quórum en la SEC, tras la salida de la comisionada Hester Peirce, facilita la emisión de nuevas normas para criptomonedas sin la aprobación de una ley de mercado digital. Con solo tres comisionados activos, dos nombrados por Trump, la agencia puede avanzar sin la supervisión plena de la comunidad regulatoria. La CFTC, con apenas un comisionado confirmado, enfrenta una situación similar. Ambos organismos han propuesto reglas que sustituyen la legislación del Congreso: la SEC busca eximir a los tokens de la categoría de “contratos de inversión” y la CFTC pretende regular las plataformas de intercambio bajo sus atribuciones estatutarias. El ajuste de quórum de la SEC, efectivo el 2 de octubre, reduce el número mínimo de comisionados necesarios para aprobar reglas, lo que agiliza el proceso decisorio. Este vacío de liderazgo abre la puerta a regulaciones que podrían afectar el valor y la operatividad de los activos digitales, mientras el mercado de $3 billones de dólares sigue sin una estructura regulatoria consolidada.