Robinhood cerró el tercer trimestre de 2026 con $173 M en ingresos provenientes de contratos de eventos, contrarrestando la caída de su negocio cripto. Los contratos de predicción, que funcionan como apuestas estructuradas sobre resultados deportivos o económicos, atraen a usuarios que no operan en acciones ni criptomonedas, generando comisiones por cada transacción. La compañía ha separado este ingreso en su informe trimestral, señal de que ya lo considera un negocio propio.

En contraste, la venta de criptoactivos mostró una tendencia a la baja, reflejando la menor actividad de los inversores minoristas. Este giro no solo diversifica la fuente de ingresos de Robinhood, sino que también expone a la firma a la incertidumbre regulatoria y a la estacionalidad de eventos. La dependencia de un producto nuevo plantea preguntas sobre la estabilidad y la necesidad de fortalecer el cumplimiento normativo, especialmente ante la creciente supervisión de las autoridades financieras.

En el panorama, Coinbase y Gemini también buscan alternativas, pero la experiencia de Robinhood subraya la importancia de la adaptación regulatoria y la gestión de riesgos en el ecosistema cripto.