El Banco Central Europeo (BCE) ha emitido una advertencia oficial sobre los riesgos de fragmentación del sistema financiero europeo si no se lanza una moneda digital pública. En una intervención telemática ante el MNI Connect Webcast, Piero Cipollone, miembro del comité ejecutivo, sostuvo que la ausencia de un euro digital podría favorecer la proliferación de soluciones de tokenización privadas, generando una dispersión operativa entre plataformas y reduciendo la autonomía monetaria del bloque.
El BCE busca acelerar consensos políticos para establecer una alternativa de curso legal que funcione junto a la banca tradicional. La entidad señala que sin un medio de cambio paneuropeo, la UE dependería de infraestructuras externas no armonizadas, lo que debilitaría su soberanía económica y tecnológica.
La hoja de ruta contempla finalizar el marco legislativo a finales de 2026, con un piloto de 12 meses previsto para la segunda mitad de 2027. Si los resultados son satisfactorios, se considerará la emisión pública del euro digital.
La decisión del BCE subraya la necesidad de un marco regulatorio sólido y la importancia de la coordinación entre gobiernos y actores privados para evitar la fragmentación y garantizar la resiliencia del sistema financiero europeo.
